En Córdoba después de la genial visita de la
mezquita y de toda la ciudad tuvimos un momento para ir las tiendas y poder
comprar recuerdos para nuestras familias. Los profesores nos ofrecieron helados
(¡Qué buenos son!) Probamos sabores que no conocíamos como el de turrón ¡He aquí el resultado, esto da
envidia!
¡ A todos les gustó y estuvimos muy contentos salvo
la pobrecita Louise que estaba mala y tuvo que comer un plátano!
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